Un nuevo procedimiento quirúrgico puede reparar los huesos y lesiones graves de forma más rápida y sencilla que los métodos actuales, que incluyen operaciones de injerto óseo y alargando los procedimientos que implican la inserción de pernos a través de la piel para tirar de los huesos.
La nueva técnica hace uso de un tejido fino llamado periosteum, que recubre la superficie externa de todos los huesos y contiene células madre que se convierten en hueso para reparar roturas importantes del hueso y reparar los defectos graves. Los investigadores usan el periosteum como una manga colocada alrededor de una sección faltante de hueso para fomentar la regeneración ósea. Para los casos en que no hay suficiente periosteum, los investigadores han desarrollado una membrana artificial como un sustituto.
Melissa Knothe Tate, profesora de ingeniería biomédica de la Case Western Reserve University, y su esposo, Ulf Knothe, un cirujano ortopédico de la Clínica Cleveland, han probado con éxito su método en un paciente con silla de ruedas que necesitaba una cirugía para alargar una de sus piernas. También han probado con éxito en ovejas. Los investigadores presentaron su trabajo en la Orthopedic Research Society en Nueva Orleans.
Se ha inventado una cámara especial de electroinmunización que tendrá unos efectos positivos en la lucha contra el SIDA.
Esta cámara podrá emplearse en tratamientos de pacientes con el virus VIH ya que su función es convertir este virus en un virus vulnerable. Es la primera vez que un invento tecnológico puede tener unas funciones de aplicación en tratamientos contra el SIDA.
Ernesto Miguel González Armas y Luis Gilberto Rodríguez Martínez han sido los inventores de este excepcional avance y ya han solicitado la patente PCT.
La cámara en cuestión combina un generador de pulsos magnéticos y un generador de pulsos eléctricos. La acción de los dos consigue alterar la actividad bioeléctrica de la proteína GP 120 existente en el virus VIH. Esto consigue que se invalide sus funciones y se convierte en vulnerable al sistema inmunológico del organismo humano.
Sin duda puede llegar a ser un invento revolucionario que contribuirá ostensiblemente a la lucha de una de las peores enfermedades de nuestro tiempo.
Acaban de inventar un nuevo método que permite combatir enfermedades neurodegenerativas como es el caso del Alzheimer o el Parkinson mediante la utilización de micropartículas.
Este método se podrá aplicar también a otras enfermedades como la atrofia muscular espinal, la esclerosis lateral amiotrófica, la enfermedad de Huntington, etc.
Ha sido la Universidad del País Vasco junto con el Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Neurodegenerativas y la Fundación para la Investigación Biomédica del Hospital 12 de Octubre de Madrid los encargados de desarrollar este nuevo método.
Se basa en la utilización de micropartículas con células modificadas genéticamente, su administración al paciente se lleva a cabo mediante la implantación en el córtex cerebral, mediante perforación del cráneo sin dañar el cerebro.
Dentro de poco, cuando este nuevo método se difunda y se extienda por los hospitales, habrá más herramientas para combatir el Alzheimer y el Parkinson, estas enfermedades se caracterizan por una destrucción progresiva de las neuronas del sistema nervioso de manera progresiva lo que acarrea un deterioro de las capacidades cerebrales y psicomotrices del afectado.
La sanidad y la tecnología van cada vez más unidas. Simplemente un vistazo a los adelantos tecnológicos en materia sanitaria en los últimos diez años arrojaría un balance muy positivo. Y esta tendencia sin duda irá en aumento.
Sobre todo si la implantación de Robodoc se va haciendo efectiva. Se trata de un robot capacitado para realizar determinadas operaciones quirúrgicas.
Robodoc básicamente es una serpiente mecánica que puede revisar en profundidad nuestro abdomen moviéndose por él.
Los expertos consideran que este tipo de tecnología aumentaría considerablemente la precisión de las operaciones y las revisiones, disminuir enormemente los tiempos de recuperación de las intervenciones quirúrgicas y reducir drásticamente los riesgos de daños en los órganos.
Eso sí, aún este tipo de tecnología es tremendamente cara y no parece que la situación actual de crisis permita grandes cantidades de capital destinado a éste campo.
También sería necesario un cambio en la mentalidad social ya que, hablar de que un robot se introduzca dentro de ti aún provoca en el paciente un cierto rechazo.